"La relación matemática entre las dimensiones de las alas y el peso del abejorro nos indican que volar le sería totalmente imposible.
Pero el abejorro lo ignora, es por eso que vuela"
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viernes, 18 de noviembre de 2011

Latido

-"Paren al mundo, que me quiero bajar."
...Y el mundo se paró, debajo de sus pies. Y ella se bajó de este, primero con un pie y luego con el otro. Pisando fuerte. Había decidido que ese momento iba a ser sólo suyo y que lo iba a saborear de la forma más intensa posible. Había decidido que iba a pararse a escuchar los latidos de su corazón y a comprobar que este latía con la misma fuerza que siempre. Había llegado a pensar incluso, que tal vez ese momento fuera ella en su totalidad y por eso no le pertenecía a nadie, ni siquiera a ella misma, y lo único que podía hacer era vivirlo, sentirlo y disfrutarlo. Por eso se había parado el mundo a su merced y ya no había tiempo, ni lugar, ni gente a su alrededor. Tan sólo tenía una idea grabada en su frente, en su pecho sus sensaciones, y como fondo escuchaba un ritmo continuo, que no dejaba de sonar; que a ratos se descompasaba pero que le recordaba por qué estaba ahí, en ese momento, a esa hora indeterminada, con esas ganas de demostrarse a sí misma que sí, que tal vez, todo aquello valiera la pena.

Aquel ritmo sonaba algo así como "pom pom, pom pom, pom pom, pom pom..."